ETC
Si alguna vez has intentado invertir en oro, petróleo o gas natural, es muy probable que te hayas topado con las siglas ETC. Aunque su nombre suena casi idéntico al de los ETF, su estructura interna es radicalmente distinta y conlleva riesgos que todo inversor debe conocer antes de pulsar el botón de compra.
ETC significa Exchange Traded Commodity (Materias Primas Cotizadas). Son valores que cotizan en bolsa y que permiten a los inversores seguir el precio de una materia prima (como el litio, el café o la plata) sin tener que comprar físicamente el activo o negociar complejos contratos de futuros.
A diferencia de un ETF, que es un fondo de inversión, un ETC es técnicamente un título de deuda (un bono) emitido por una entidad. Este matiz es el que marca la diferencia legal y de seguridad.
Aunque ambos se compran y venden igual en el bróker, existen tres diferencias críticas:
* Naturaleza jurídica: Un ETF es un fondo con una cesta de activos que pertenecen a los partícipes. El ETC es una promesa de pago de un emisor respaldada por una materia prima.
* Diversificación: Por ley (normativa UCITS), un ETF debe estar diversificado y no puede tener un solo activo. Por eso, si quieres invertir 100% en oro, no puedes comprar un ETF; tienes que comprar un ETC.
* Riesgo de contrapartida: Si la gestora de un ETF quiebra, tus acciones están seguras porque el fondo es independiente. Si el emisor de un ETC quiebra, tú eres un acreedor más, a menos que el ETC sea de "réplica física" y esté respaldado por lingotes reales en una cámara acorazada.
Al igual que con los fondos, no todos los ETC siguen el precio de la misma manera:
• ETCs de Oro Físico: Son los más seguros. Por cada acción que compras, la entidad guarda una parte proporcional de oro físico en una bóveda (normalmente en Londres o Suiza).
• ETCs de Futuros: Se usan para materias primas difíciles de almacenar (como el petróleo o el gas). No compran barriles, sino contratos financieros. Aquí aparece el famoso fenómeno del Contango, que puede hacer que pierdas dinero incluso si el precio de la materia prima sube.
¿Cuándo elegir uno u otro? La decisión suele venir impuesta por el activo que buscas:
* Elige ETF si buscas invertir en índices de acciones (S&P 500), sectores (Tecnología) o bonos. Es la opción más segura por estructura legal.
* Elige ETC si quieres exposición directa al precio de una sola materia prima (oro, plata, paladio). Es la única forma de tener el 100% de tu inversión ligada a un solo recurso natural.
Los ETC son herramientas potentes para diversificar una cartera más allá de las acciones y los bonos. Sin embargo, su naturaleza de "título de deuda" exige que el inversor sea mucho más cuidadoso al elegir la gestora (como iShares, WisdomTree o Xtrackers).
En resumen: si buscas seguridad y el "largo plazo" más puro, los ETFs son tu base. Si buscas apostar por el ciclo de las materias primas o protegerte contra la inflación con metales preciosos, el ETC es tu vehículo, siempre que entiendas que no estás comprando un fondo, sino un compromiso de pago respaldado por recursos naturales.
¿Qué es un ETC?
ETC significa Exchange Traded Commodity (Materias Primas Cotizadas). Son valores que cotizan en bolsa y que permiten a los inversores seguir el precio de una materia prima (como el litio, el café o la plata) sin tener que comprar físicamente el activo o negociar complejos contratos de futuros.
A diferencia de un ETF, que es un fondo de inversión, un ETC es técnicamente un título de deuda (un bono) emitido por una entidad. Este matiz es el que marca la diferencia legal y de seguridad.
ETC vs. ETF: Diferencias fundamentales
Aunque ambos se compran y venden igual en el bróker, existen tres diferencias críticas:
* Naturaleza jurídica: Un ETF es un fondo con una cesta de activos que pertenecen a los partícipes. El ETC es una promesa de pago de un emisor respaldada por una materia prima.
* Diversificación: Por ley (normativa UCITS), un ETF debe estar diversificado y no puede tener un solo activo. Por eso, si quieres invertir 100% en oro, no puedes comprar un ETF; tienes que comprar un ETC.
* Riesgo de contrapartida: Si la gestora de un ETF quiebra, tus acciones están seguras porque el fondo es independiente. Si el emisor de un ETC quiebra, tú eres un acreedor más, a menos que el ETC sea de "réplica física" y esté respaldado por lingotes reales en una cámara acorazada.
Tipos de ETC según su réplica
Al igual que con los fondos, no todos los ETC siguen el precio de la misma manera:
• ETCs de Oro Físico: Son los más seguros. Por cada acción que compras, la entidad guarda una parte proporcional de oro físico en una bóveda (normalmente en Londres o Suiza).
• ETCs de Futuros: Se usan para materias primas difíciles de almacenar (como el petróleo o el gas). No compran barriles, sino contratos financieros. Aquí aparece el famoso fenómeno del Contango, que puede hacer que pierdas dinero incluso si el precio de la materia prima sube.
La comparativa definitiva
¿Cuándo elegir uno u otro? La decisión suele venir impuesta por el activo que buscas:
* Elige ETF si buscas invertir en índices de acciones (S&P 500), sectores (Tecnología) o bonos. Es la opción más segura por estructura legal.
* Elige ETC si quieres exposición directa al precio de una sola materia prima (oro, plata, paladio). Es la única forma de tener el 100% de tu inversión ligada a un solo recurso natural.
Conclusión
Los ETC son herramientas potentes para diversificar una cartera más allá de las acciones y los bonos. Sin embargo, su naturaleza de "título de deuda" exige que el inversor sea mucho más cuidadoso al elegir la gestora (como iShares, WisdomTree o Xtrackers).
En resumen: si buscas seguridad y el "largo plazo" más puro, los ETFs son tu base. Si buscas apostar por el ciclo de las materias primas o protegerte contra la inflación con metales preciosos, el ETC es tu vehículo, siempre que entiendas que no estás comprando un fondo, sino un compromiso de pago respaldado por recursos naturales.
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