Cartera permanente
La "cartera permanente", diseñada por el analista Harry Browne en los años 70, es una de las estrategias de inversión más famosas. Su objetivo no es maximizar los beneficios a corto plazo, sino preservar el poder adquisitivo y generar rentabilidades positivas de forma consistente, sin importar lo que pase en la economía.
Harry Browne partió de una premisa sencilla: la economía siempre se encuentra en uno de cuatro estados. Para estar protegido, debes tener un activo que brille en cada uno de ellos:
1. Prosperidad (Crecimiento): Las empresas ganan dinero y la economía se expande.
2. Inflación: Los precios suben y el dinero pierde valor.
3. Deflación: Los precios bajan, la actividad se frena y el dinero efectivo gana valor.
4. Recesión (Crisis de liquidez): Hay escasez de dinero y los mercados caen.
Para cubrir todos estos escenarios posibles, la cartera se divide en cuatro partes iguales (25% cada una):
• 25% Acciones (Renta Variable): Su papel es aportar rentabilidad durante los periodos de prosperidad. Se suele utilizar un índice global o el S&P 500.
• 25% Oro (Físico o ETC): Es el seguro de vida contra la inflación descontrolada y las crisis monetarias. Cuando el papel moneda pierde valor, el oro brilla.
• 25% Bonos de Largo Plazo: Funcionan excepcionalmente bien en periodos de deflación o cuando los tipos de interés bajan bruscamente.
• 25% Efectivo (o Bonos de Corto Plazo): Aporta estabilidad durante las recesiones y proporciona liquidez para rebalancear la cartera cuando los otros activos caen.
Una de las claves de esta estrategia es el rebalanceo. Harry Browne sugería revisar la cartera una vez al año. Si un activo ha subido tanto que ahora representa, por ejemplo, el 35% de la cartera, vendes el exceso y compras el activo que más haya caído (y que quizás ahora solo representa el 15%).
Este sistema te obliga a cumplir la regla de oro de la inversión de forma automática: comprar barato y vender caro. Al rebalancear, vendes lo que está "yendo bien" para comprar lo que está "yendo mal", preparándote para navegar el siguiente ciclo económico con la mínima volatilidad.
El punto fuerte de la cartera permanente es su baja volatilidad. Cuando la bolsa cae mucho (como en 2008), el oro o los bonos suelen subir, compensando las pérdidas. Es una cartera diseñada para "no perder nunca el sueño", ideal para inversores conservadores o aquellos que ya han acumulado un patrimonio y no quieren arriesgarlo.
• Ventaja: Muy fácil de implementar con fondos indexados o ETFs.
• Ventaja: Históricamente ha dado una rentabilidad media del 6-8% anual con caídas muy pequeñas.
• Desventaja: En mercados alcistas fuertes, esta cartera rendirá menos que una invertida 100% en acciones.
La cartera permanente de Harry Browne es la máxima expresión de la humildad financiera: admite que no sabemos qué pasará mañana. En lugar de intentar predecir el futuro, se prepara para cualquier tormenta. Es, probablemente, la estrategia más equilibrada de cara a mantener el patrimonio y vivir de él con baja volatilidad.
El concepto: Los 4 escenarios económicos
Harry Browne partió de una premisa sencilla: la economía siempre se encuentra en uno de cuatro estados. Para estar protegido, debes tener un activo que brille en cada uno de ellos:
1. Prosperidad (Crecimiento): Las empresas ganan dinero y la economía se expande.
2. Inflación: Los precios suben y el dinero pierde valor.
3. Deflación: Los precios bajan, la actividad se frena y el dinero efectivo gana valor.
4. Recesión (Crisis de liquidez): Hay escasez de dinero y los mercados caen.
La composición: El equilibrio del 25%
Para cubrir todos estos escenarios posibles, la cartera se divide en cuatro partes iguales (25% cada una):
• 25% Acciones (Renta Variable): Su papel es aportar rentabilidad durante los periodos de prosperidad. Se suele utilizar un índice global o el S&P 500.
• 25% Oro (Físico o ETC): Es el seguro de vida contra la inflación descontrolada y las crisis monetarias. Cuando el papel moneda pierde valor, el oro brilla.
• 25% Bonos de Largo Plazo: Funcionan excepcionalmente bien en periodos de deflación o cuando los tipos de interés bajan bruscamente.
• 25% Efectivo (o Bonos de Corto Plazo): Aporta estabilidad durante las recesiones y proporciona liquidez para rebalancear la cartera cuando los otros activos caen.
Cuándo rebalancear
Una de las claves de esta estrategia es el rebalanceo. Harry Browne sugería revisar la cartera una vez al año. Si un activo ha subido tanto que ahora representa, por ejemplo, el 35% de la cartera, vendes el exceso y compras el activo que más haya caído (y que quizás ahora solo representa el 15%).
Este sistema te obliga a cumplir la regla de oro de la inversión de forma automática: comprar barato y vender caro. Al rebalancear, vendes lo que está "yendo bien" para comprar lo que está "yendo mal", preparándote para navegar el siguiente ciclo económico con la mínima volatilidad.
¿Por qué funciona esta cartera?
El punto fuerte de la cartera permanente es su baja volatilidad. Cuando la bolsa cae mucho (como en 2008), el oro o los bonos suelen subir, compensando las pérdidas. Es una cartera diseñada para "no perder nunca el sueño", ideal para inversores conservadores o aquellos que ya han acumulado un patrimonio y no quieren arriesgarlo.
• Ventaja: Muy fácil de implementar con fondos indexados o ETFs.
• Ventaja: Históricamente ha dado una rentabilidad media del 6-8% anual con caídas muy pequeñas.
• Desventaja: En mercados alcistas fuertes, esta cartera rendirá menos que una invertida 100% en acciones.
Conclusión
La cartera permanente de Harry Browne es la máxima expresión de la humildad financiera: admite que no sabemos qué pasará mañana. En lugar de intentar predecir el futuro, se prepara para cualquier tormenta. Es, probablemente, la estrategia más equilibrada de cara a mantener el patrimonio y vivir de él con baja volatilidad.
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